La exploración no convencional en territorio chubutense muestra resultados concretos. En la formación D-129 se comprobó la existencia de shale gas, un dato que los dirigentes gremiales leen como auspicioso, aunque aguardan la definición que consideran decisiva: la presencia de petróleo. Jorge Ávila, secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado del Chubut, sostuvo que la orientación elegida es la adecuada y que, si se ratifica el shale oil, la Cuenca del Golfo San Jorge volvería a ocupar un rol protagónico en la producción del país.

José Dante Llugdar, titular del Sindicato de Petroleros Jerárquicos de la Patagonia Austral, remarcó que Ávila venía defendiendo la viabilidad del proyecto desde hacía años. Según Llugdar, el progreso no fue repentino: demandó gestión y un trabajo constante, con el respaldo del gobernador de Chubut, Ignacio Torres. Los dos dirigentes coincidieron en que lo alcanzado hasta el momento es consecuencia de un esfuerzo sostenido en el tiempo.

El sustento técnico lo aporta Pan American Energy (PAE), que transformó Cerro Dragón en una concesión de explotación no convencional después de constatar shale gas en la formación D-129. La empresa detectó intervalos de 70 a 150 metros de espesor, situados a menos de 3500 metros de profundidad, con gas húmedo y una sobrepresión que resulta favorable para la producción. En el marco de AOG Patagonia 2026, el CEO de PAE, Marcos Bulgheroni, precisó que la operadora acumula más de 18 meses de extracción de gas no convencional en esa roca y que prepara un tercer pozo horizontal. También se manifestó optimista respecto de que el Golfo San Jorge llegue a desarrollar una nueva cuenca no convencional.

A la vez, la actividad convencional da señales de recuperación. Desde el sindicato confirmaron que el perforador de Manantiales Behr entrará en funcionamiento, y Ávila adelantó que pedirá a PECOM la suma de un segundo equipo en la zona central. Recordó que doce meses atrás la cuenca tenía cinco perforadores activos y que en poco tiempo se pasaría de diez, en un escenario de precios del barril que favorece a las operadoras. De acuerdo con el dirigente, ya se analiza incorporar equipos en otros yacimientos de Chubut.

Para Ávila, la reactivación tiene una dimensión humana: trabajadores a los que les restaban uno o dos años para jubilarse y que ahora pueden retirarse sin sobresaltos, y colegas de otros rubros que perdieron el empleo y aguardan regresar a la industria. Salió al cruce de las críticas por los retiros de los últimos tiempos al afirmar que quienes se fueron cobraron y lo hicieron en buenas condiciones, y que muchos veteranos decidieron apartarse para que continuaran los más jóvenes. Respecto de las objeciones dirigidas a los petroleros del gremio, dijo que las comprende pero que no las comparte.

Llugdar sumó un recuerdo que grafica el proceso: una mujer que se desempeñaba en relaciones laborales de una empresa de perforación le contó sobre un consejo que Ávila daba a los operarios, acerca de prepararse para lo que viene. En la actualidad, parte de esa gente formada en Chubut trabaja en otras cuencas, lo que evidencia la movilidad de la mano de obra especializada.

Hacia el cierre, Ávila agradeció las muestras de preocupación por su estado de salud y aclaró que se trata de una dolencia que arrastra desde hace tiempo. Puso en valor a la conducción, al cuerpo de delegados y a José Bahamonde, responsable del proceso electoral del gremio, y calculó que en pocos días volverá a la actividad habitual. En cuanto a la tecnología, afirmó que los cambios ya están instalados y que se van a emplear, más allá de que puedan gustar o no.