El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, trazó un panorama del impacto de Vaca Muerta en la provincia y subrayó que el desarrollo del yacimiento no convencional no se explica solo por la explotación del recurso. Según planteó, la formación geológica fue descubierta hace más de un siglo y se ubica a unos 3.000 metros de profundidad, por lo que constituye una condición necesaria para el progreso, aunque de ningún modo suficiente. Detrás de esa roca, enfatizó, hay una tarea sostenida de planificación, inversión y trabajo.

En ese marco, el mandatario provincial apuntó a desarmar la idea de que el auge hidrocarburífero abre las puertas del empleo de manera automática. Quienes buscan ingresar a la industria del petróleo y el gas deben atravesar instancias de capacitación, y mencionó al Instituto Vaca Muerta como la herramienta provincial orientada a esa formación. Su mensaje fue directo: para conseguir un puesto en el sector Oil & Gas hace falta prepararse y adquirir especialización.

Figueroa también se refirió al destino de la renta que genera la actividad. Explicó que cerca del 40% del valor del barril se reparte entre los distintos estamentos del Estado, mientras que Neuquén percibe alrededor del 13% por regalías y otros tributos. Ese monto, sostuvo, debe volcarse de inmediato a la sustentabilidad social y a generar la infraestructura que permita sostener un círculo virtuoso de crecimiento.

El aumento de la actividad trae aparejadas demandas concretas sobre los servicios públicos. El gobernador estimó que la provincia recibirá unos 30.000 nuevos habitantes en el año, lo que implicará la llegada de aproximadamente 5.000 personas en edad escolar y la necesidad de construir cerca de 150 aulas. Frente a ese escenario, remarcó la obligación de acompañar a esa población con infraestructura y con la provisión de bienes y servicios públicos.

La conectividad vial ocupa un lugar central en esa agenda. Figueroa destacó el esfuerzo provincial para mejorar las rutas y acompañar el crecimiento productivo, con 1.000 kilómetros de obra en marcha y 650 kilómetros de repavimentación. Además, señaló que Neuquén tomó a su cargo algunas rutas de jurisdicción nacional para poder avanzar con los trabajos y que la situación de la infraestructura caminera sigue siendo un tema prioritario en las conversaciones con el Gobierno nacional.

Para el gobernador, el desafío excede la mera suba de la producción de petróleo y gas: se trata de convertir esa riqueza en infraestructura, empleo y nuevas actividades económicas. Mencionó inversiones en rutas, hectáreas bajo riego, vivienda y servicios, y sostuvo que Neuquén requiere estabilidad y una mirada de futuro que contemple reinvertir la renta petrolera en su propio porvenir.

En esa línea, consideró que Vaca Muerta puede ser el punto de partida de una transformación más amplia de la economía argentina. Según su lectura, la industria Oil & Gas fue lo primero que arrancó en el país y existe la expectativa de que ese impulso inicial genere el despegue de otras actividades productivas en el resto del territorio. El mandatario cerró con una definición de largo plazo: el desafío actual no pertenece a un sector, a un grupo ni a un partido político, sino que es generacional.