El conflicto en Medio Oriente desencadenó una crisis energética a escala global, pero en Argentina el invierno de 2026 no registró un encarecimiento relevante del gas. La causa principal fue un clima más templado de lo normal, que disminuyó la presión sobre el sistema y llevó el costo de abastecimiento para los usuarios prioritarios a una baja interanual del 4,7%.

Según un informe de la consultora Economía & Energía, entre junio y agosto la temperatura mínima promedio fue de 3,1°C, el registro más suave de los últimos tres inviernos y superior a los 1,5°C de 2025. Esa variación climática impactó de lleno en la demanda: el consumo promedio de gas alcanzó los 167 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d), por debajo de los 170 MMm3/d del mismo lapso del año previo.

El sector industrial fue el que más recortó su uso, con una merma del 7%, y la generación eléctrica lo siguió con una reducción del 4%. En consecuencia, las importaciones totales de gas entre junio y agosto cayeron 0,9 MMm3/d frente a 2025, traccionadas por un menor empleo de gas natural licuado (GNL), que bajó de 13 MMm3/d a 12,4 MMm3/d.

El precio promedio del gas para la demanda prioritaria se situó en US$4,9 por millón de BTU, un 4,7% menos que los US$5,1 de 2025 y un 15,4% por debajo de los US$5,7 de 2024. La menor dependencia del GNL, más oneroso, resultó determinante para aliviar la factura energética. De ese modo, el sistema eludió los picos de consumo extremos que en otras temporadas forzaron a importar grandes volúmenes de gas licuado.

La electricidad, en cambio, siguió un camino inverso. Aunque la potencia máxima llegó a 27.189 MW, un 3,3% menos que en 2025, y el pico diario de demanda de las distribuidoras fue de 478 GWh, un 4,7% inferior, el costo de abastecimiento para usuarios residenciales y comerciales promedió US$116/MWh. Esto implicó un incremento de US$21/MWh, esto es, un 22% más que en igual período de 2025.

Las importaciones de electricidad también se redujeron levemente: resultaron 1,1% menores a las de junio-agosto de 2025 y 3,4% inferiores a las de 2024. No obstante, la caída del consumo no logró compensar el encarecimiento de la generación, atribuido en gran medida a la reforma del mercado eléctrico aplicada durante 2026 y al mayor costo de los combustibles líquidos y el GNL empleados para producir electricidad.

En resumen, el clima más templado evitó que el sistema gasífero tocara nuevos máximos de consumo y disminuyó la dependencia de fuentes costosas, lo que derivó en una caída del precio del gas. La electricidad, por el contrario, tomó una dirección distinta y anotó un aumento considerable en su costo de abastecimiento.